Hay una escena que se repite en casi todas las empresas medianas que visito. Alguien del equipo comercial abre el ChatGPT en el celular y muestra, con una mezcla de orgullo y culpa, cómo redacta las propuestas. Nadie se lo pidió. Nadie se lo prohibió. Tampoco figura en ningún proceso, en ningún manual, en ninguna métrica.
Esa escena explica bastante bien la paradoja latinoamericana con la inteligencia artificial: la usamos mucho más de lo que la gestionamos, y la gestionamos mucho más de lo que la financiamos.
Consumimos IA de primer mundo con presupuestos de tercero
La tercera edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), publicada en octubre de 2025 y elaborada sobre más de cien subindicadores en diecinueve países, dejó un contraste difícil de ignorar. América Latina y el Caribe concentran el 14 % de las visitas globales a soluciones de IA, con apenas el 11 % de los internautas del mundo. Es decir: usamos estas herramientas por encima de nuestro peso demográfico.
Del otro lado del mostrador, la foto se invierte. La región recibe el 1,12 % de la inversión global en IA, mientras aporta el 6,6 % del PBI mundial. Ningún país de la región supera el promedio mundial de inversión en IA relativa a su PBI per cápita; el promedio regional está seis veces por debajo de ese umbral.
Participación de América Latina y el Caribe en cuatro indicadores globales.
- Visitas globales a soluciones de IA 14 %
- Internautas del mundo 11 %
- PBI mundial 6,6 %
- Inversión global en IA 1,12 %
Consumimos por encima de nuestro peso demográfico e invertimos muy por debajo de nuestro peso económico.
Fuente: ILIA 2025 (CEPAL), tercera edición · octubre de 2025
El ILIA agrupa a los países en tres categorías según su madurez. La distancia entre el primer grupo y el último es la distancia entre tener política pública de IA y tener buenas intenciones.
| Grupo | Países | Qué los distingue |
|---|---|---|
| Pioneros (60+ puntos) | Chile, Brasil, Uruguay | Estrategia nacional en ejecución, infraestructura de cómputo y ecosistema de investigación consolidado |
| Adoptantes | Colombia, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y otros (8 en total) | Marcos regulatorios en desarrollo y adopción empresarial creciente, con brechas de talento |
| Exploradores | Más de un tercio de los países analizados | Iniciativas aisladas, sin política sostenida ni capacidad de cómputo propia |
Fuente: ILIA 2025 (CEPAL) · 19 países relevados
Una de cada diez empresas la usa. Seis de cada cien le sacan provecho
Si el dato de arriba es el macro, el micro es todavía más incómodo. Un informe del Centro para la Convergencia de América Latina publicado en julio de 2026 —firmado por Víctor Muñoz y Ángel Melguizo— midió el uso empresarial real y encontró que apenas una de cada diez empresas de la región utiliza inteligencia artificial, y que solo el 6 % captura valor significativo de esa tecnología.
El detalle que más me llamó la atención del mismo informe: cerca de la mitad de las empresas de la región ya cuenta con banda ancha de alta velocidad. La conectividad, que durante veinte años fue la excusa favorita, dejó de ser el cuello de botella. El cuello de botella se mudó.
La infraestructura dejó de ser el problema. Lo que falta ahora no se compra: se decide, se organiza y se practica.
No es un problema latinoamericano, es un problema de management
Antes de sacar conclusiones regionalistas, conviene mirar afuera. El State of AI 2025 de McKinsey encontró que el 88 % de las organizaciones del mundo ya usa IA en al menos una función. Pero solo alrededor de un tercio logró escalarla al conjunto de la empresa. Adoptar es fácil. Escalar es otra cosa.
El estudio The Widening AI Value Gap de BCG, de septiembre de 2025, pone números a esa distancia con una clasificación que se volvió referencia.
Distribución global de organizaciones según su capacidad de generar valor.
- Rezagadas · impacto mínimo en ingresos y costos 60 %
- En escalamiento · empiezan a generar valor 35 %
- Preparadas a futuro · capacidades de IA en todas las áreas 5 %
Solo el 5 % de las empresas del mundo construye capacidades de IA de forma sistemática en todas sus funciones.
Fuente: BCG, The Widening AI Value Gap · septiembre de 2025
Puesto de otro modo: el 75 % de los ejecutivos considera que la IA es una prioridad estratégica, pero solo el 25 % consigue traducir esa ambición en valor concreto. La brecha no está entre países ricos y pobres. Está entre empresas que trataron a la IA como un proyecto de tecnología y empresas que la trataron como un cambio en la forma de trabajar.
Lo que sí es un problema estructural nuestro
Dicho todo eso, hay condiciones locales que no se resuelven con buena gestión. El informe del CCLATAM estima un déficit de financiamiento de 99.000 millones de dólares anuales hasta 2030 para cerrar la brecha digital de la región. Y recuerda un dato que ordena cualquier discusión sobre productividad: la productividad laboral latinoamericana equivale a alrededor de un tercio de la de las economías de altos ingresos.
El talento también preocupa. El ILIA señala que la brecha regional de talento en IA respecto del promedio mundial se amplió desde 2022, y que la formación avanzada sigue siendo escasa y concentrada en unos pocos países. Formamos gente que sabe usar herramientas, no gente que sabe construirlas ni gobernarlas.
Qué haría yo si dirigiera una pyme latinoamericana hoy
Los datos son un diagnóstico, no una receta. Pero si tuviera que traducirlos en decisiones para una empresa de veinte, cien o quinientas personas en la región, serían estas cuatro:
- Dejar de preguntar «¿qué podemos hacer con IA?» y empezar por «¿qué proceso nos duele y cuánto nos cuesta al mes?». El caso de uso sale del dolor, no del catálogo de herramientas.
- Sacar la IA de la sombra. Si la gente ya la usa sin permiso —y la usa—, conviene saber en qué, con qué datos y con qué criterio. Prohibir no funciona; ordenar sí.
- Medir antes de empezar. Sin una línea de base —horas, errores, tiempo de respuesta— no hay forma de saber si algo funcionó, y sin eso ningún proyecto sobrevive al segundo trimestre.
- Elegir un caso, terminarlo y contarlo internamente. Un proceso resuelto de punta a punta convence más que diez pilotos abiertos.
La buena noticia escondida en estos informes es que la mayor parte de la brecha no depende de comprar tecnología de frontera. Depende de decisiones de gestión que están al alcance de cualquier empresa que se lo tome en serio. Y en una región donde el 90 % todavía no arrancó, eso es una ventaja competitiva enorme para el que arranque primero.